Saturday, March 10, 2007

LA AVENTURA NORUEGA DE LA PRINCESA DE PALESTINA ANASTASIA JERUSALEM.


Hace unos días atrás terminé la lectura de un libro sobre la historia de Jerusalén que debemos a la “monja fugitiva”, Karen Armstrong, inglesa brillante, nada de loca, que vive de escribir libros y dar conferencias sobre las religiones monoteístas.

Por una razón que ahora no recuerdo, me quedó dando vueltas la palabra Anastasia o Anastasis. Viene del griego y significa resurrección. Su uso, como nombre propio, sirve tanto al femenino como al masculino. En el liceo no se enseñaba griego lo que hubiera sido útil, dada la enorme cantidad de palabras castellanas que vienen de ese idioma. Se que en el siglo IV, el emperador Constantino ordenó construir un santuario a la resurrección en Aelia, nombre que los griegos daban a Jerusalén entonces. De paso esta iglesia resultó de encontrar, después de mucho buscar, una tumba en la roca, que se estimó debería ser aquella ocupada para depositar el cuerpo de Jesús. Me puse a buscar la palabrita “anastasia” esperando encontrar un alto de referencias y fotos a la sepultura y el santuario y para mi sorpresa encontré varios artículos relacionados con el siguiente caso.

El 6 de diciembre pasado informa “20 Minutos”, en su edición de red, que una joven de 35 años, ojos claros y cabellos rubios ha sido detenida sin documentos por la policía de Bergen, Noruega. Ella afirma llamarse Anastasia Jerusalem y ser princesa de Palestina. La policía noruega solicita ayuda a quién pueda establecer la identidad de la joven. La mujer habla español e inglés. La misión de ella sería traer la paz a este mundo. Otra más?

Aftonposten (El Correo de la Tarde) agrega que la mujer habita desde hace un tiempo atrás en un departamento vecino al puerto pesquero de Bergen. No tiene inconveniente en alojarse en la cárcel, si las circunstancias la obligan.

Tres días más tarde, el diario español informa que se ha establecido que la princesa es Mari Carmen Aroca, originaria de L’ Alcudia, Valencia. El alcalde, que la identifica, ratifica que la mujer se hace llamar Princesa Anastasia Jerusalem. Ha estudiado filología inglesa y ha trabajado en un instituto (o liceo) valenciano. Hace dos años y medios que se ausenta de su patria. La princesa tiene 45 años y es madre de dos hijos. Trás un divorcio que la deja afectada, sumado esto a dificultades económicas, la mujer desaparece de su ciudad.

El 11 de diciembre el diario explica que el alcalde Fransesc Signes está agilizando los trámites para repatriar a la valenciana. La mujer sufre de problemas psíquicos, según la policía noruega. Quién no los tenga, pues lance la primera piedra. ¿Ninguno? ¿Nadie por aquí… por allá… la señora del vestido floreado?… ¿No? …Bueno.
Otras sitios me permiten completar el cuadro. La princesa sería la misma mujer que hace años se hace pasar por Alba Maria, en el área de Madrid, comprendida entre las estaciones de metro Opera y Callao. Acostumbraba a alojar allí, en los noventa, cuando viajaba a Madrid, en el hotel "Mayorazgo", al lado de la Gran Vía. Advierto que la zona estaba plagada de personajes y que la princesa difícilmente habrá llamado la atención circulando por allí. La gente que la conoce en Madrid sostiene que es una bellísima persona. No reclama títulos reales únicamente para si. Al propietario de un café de las vecindades lo llamaba el Califa y a un egipcio habitual del café le decía el Faraón. Comparando con esos títulos, el de Princesa, por más que sea de Palestina, resulta harto modesto.
Noruega quedó fascinada con su temperamento, suave y amable: “es simpática, optimista, alegre, empecinada a hacer el bien” e “insiste en sostener su sangre azul”. La combinación de tanta virtud y belleza colmó en todo caso la paciencia noruega. Optaron por echarla de vuelta a Valencia, pero no sin antes hacerle un buen control. Anastasia no logró llevar la paz, ni tampoco dar con el paradero de un príncipe que se le había perdido en otra vida. Su gira nórdica se transformó en un fracaso que debería descorazonarla. Salvar seres humanos de pecado, originales o menos que eso, nunca fue tarea fácil.
No se publica noticia en la red sin esperar comentarios inteligentes y elegantes de los lectores (lo cual vale también para este blog). Copio aquí algunos que encontré jocosos:
“A esta mujer la han acabado de volver loca sus alumnos del instituto”.

“Para ilegales, lo mejor es España: hay senegaleses, rumanos, ecuatorianos, colombianos. Cuando veo a un español por la calle me emociono y todo. “

“Con Aznar estas cosas no pasaban. La culpa es de Zapatero.”

“Qué alguien me de la dirección de su camello, quiero tomar de lo mismo que la princesa.”

Una barbarie que los noruegos, que tienen para dar y prestar, encierren a una mujer que lo único que quiere es dedicar su vida a hacer el bien. Una pena que la princesa Anastasia, cuyas fotografías debemos a la policía noruega y no le hacen justicia para nada, no haya venido a Estocolmo. Aquí habría estado a gusto. Tenemos “n” convencidos de que van a salvar el mundo, incluso en el gobierno.
Oscar Bravo Tesseo
Estcolmo, en Marzo de 2007

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